Con extorsiones, cobros excesivos y amenazas “gobernaba” el alcalde de Tequila, Diego Rivera Navarro

El 5 de diciembre de 2025, por órdenes del alcalde Diego Rivera Navarro, personal del ayuntamiento de Tequila arribó a las instalaciones de la emblemática tequilera José Cuervo y la clausuró argumentando supuestos adeudos fiscales y falta de varias licencias para operar.
Las autoridades municipales reclamaron también el pago de 60 millones de pesos por parte de la empresa para cubrir el impuesto predial, a pesar de que el año anterior el costo del impuesto apenas superó el millón de pesos, según lo declarado entonces por la tequilera.
El caso es un ejemplo de lo que era un secreto a voces en el municipio -cobros excesivos, amenazas y una conducta prepotente por parte del presidente municipal- y ahora, todo cobró una nueva dimensión.
Las autoridades estatales intervinieron tomando el control de la destiladora ante el riesgo que generaba el paro intempestivo de procesos térmicos que podrían generar una explosión y convocaron a una mesa de negociación para resolver el conflicto entre el municipio y la empresa.
El 11 de diciembre se llegó a un acuerdo para reabrir la tequilera: el ayuntamiento se comprometió a definir con claridad y certeza jurídica la situación catastral del predio que ocupa la empresa y ésta pagaría algunas multas y recargos; sin embargo, la tequilera consideró que lo hecho por el alcalde no era correcto y decidió denunciarlo ante la Fiscalía de Jalisco.
El gobierno del estado informó entonces que al menos 10 empresas y comerciantes habían interpuesto denuncias por corrupción contra Rivera Navarro; además recordó que tres regidoras también lo demandaron por violencia política de género; “hay viso de ingobernabilidad en Tequila”, señaló la autoridad estatal entonces.
El Universal




