El resurgimiento de la intervención de EE.UU. en América Latina

Una nueva ‘Doctrina Monroe’, basada en nuevas formas de intervención en América Latina, marcó este año la política exterior de Estados Unidos que ha vuelto a mirar con otros ojos a la región, con claro interés en tomar parte en asuntos internos de los países, desde México hasta Argentina.
Desde que en 1823 el presidente James Monroe (1817-1825) formuló la doctrina que lleva su apellido, aunque fue redactada por su secretario de Estado y sucesor en la Casa Blanca, John Quincy Adams, Washington ha tenido en América Latina una influencia permanente que hizo que esta región fuera llamada coloquialmente “el patio trasero” de Estados Unidos.
En un contexto de debilitamiento del sistema multilateral, EE.UU. ha expandido sus intervenciones más allá de las operaciones militares y políticas del pasado, principalmente en las décadas de la Guerra Fría, a los campos económico, comercial, judicial e incluso electoral en varios países de la región.
“La Doctrina Monroe originalmente surgió como un mecanismo jurídico y político de naturaleza internacional por medio del cual Estados Unidos pretendía reivindicar todo el continente americano para los americanos (…) En su momento se trataba de un resguardo a la injerencia y al intervencionismo de Europa en América Latina y en Norteamérica”, afirma a EFE el experto en derecho internacional Fabián Cárdenas, profesor del Departamento de Derecho Económico de la Universidad Javeriana de Bogotá.
Sin embargo, la política exterior del segundo mandato del presidente estadounidense, Donald Trump, “no tiene los mismos planteamientos de la Doctrina Monroe original”, aunque Washington la presente como tal, “porque acá en lugar de preservar la soberanía lo que ha habido es una intención de socavar esa soberanía”, agrega.
Esas intromisiones han sido directas en países como México, del que Trump ha insinuado que podría ser objeto de operaciones contra el narcotráfico; Brasil, con la imposición de aranceles como represalia por el juicio al expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, o Argentina, con el auxilio financiero de 20,000 millones de dólares a su aliado Javier Milei en vísperas de unas cruciales elecciones legislativas.
“Hoy en día, el dar dinero, cortar ayudas, apoyar gobiernos, dar declaraciones o etiquetar determinados bloques políticos de una u otra manera está alterando el manejo político que hay en los Estados latinoamericanos”, agrega.
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